El papel de las mujeres

”Desde el primer momento, quienes crean las imágenes y forman la conciencia pública de la guerra ponen a las mujeres en un segundo plano. (…). Fue solo mucho más tarde, cuando me di cuenta de la importancia y el valor de las mujeres que fueron a España, y hasta qué punto la gran movilización para ayudar y apoyar a la República fue un movimiento de mujeres.” Jim Fyrth, The Signal Was Spain

Pero, ¿había muchas mujeres? Ésta era una pregunta recurrente en las conferencias que daba Jim Fyrth4 acerca de la participación de las mujeres en la guerra española. Hoy quizás no llamaría la atención, pero la participación de las mujeres en la ayuda a los niños refugiados en las colonias fue extraordinaria5. Es cierto que muchas de las mujeres que acudieron en auxilio de la infancia provenían de trabajos fuertemente feminizados como la enfermería y el trabajo social, pero incluso en ambos casos se trataba de voluntarias en un país desconocido en guerra. Eran también activistas sindicales, feministas -en el lenguaje actual-, políticas -incluso a veces conservadoras, caso del grupo de diputadas conservadoras del parlamento británico (como la duquesa de Athol) y del ala izquierda del partido Republicano Americano-, profesionales y artistas que se movilizaron en la ayuda humanitaria a la infancia.


En Inglaterra y Estados Unidos se produce un flujo constante de grupos organizados de mujeres hacia los hospitales y refugios infantiles. Muchas se unieron al American Medical Bureau para ayudar a la democracia española y entrar a España legalmente dadas las dificultades derivadas del tratado de neutralidad aprobado por el gobierno de Estados Unidos. El trabajo de estas mujeres no se limitaba a la asistencia en hospitales y colonias. A menudo ejercían de informadoras sobre la situación de los niños o acerca del funcionamiento de la ayuda humanitaria. La ayuda era precedida, tanto en el caso del FSC como especialmente en el del AFSC, por observadoras que evaluaban las dificultades técnicas. No solo se trataba de calcular las necesidades de los niños en términos de alimentos o ropa, sino que organizaban la canalización de las ayudas y valoraban la eficacia en la gestión de las mismas. La diversidad y cantidad de organizaciones relativamente autónomas conducía a menudo a enormes diferencias tanto en la financiación disponible como en el tipo de asistencia (por ejemplo, pedagógica) que se brindaba en los distintos refugios (Jackson, 2002).

La lista de mujeres sobre el terreno era interminable: Esther Farquhar, Eleanor Imbelli, Francesca Wilson, Emily Parker… trabajadoras sociales, enfermeras, activistas, pedagogas, sindicalistas. Pero también había organizadoras en el exterior como Irene Lewishon, del AFSC, o Margaret Palmer, delegada en París de la Spanish Child Welfare Association of America, activas difusoras de los dibujos infantiles y del libro They Strill Draw Pictures! 

 

El papel de las mujeres


En muchos casos, la actividad de las trabajadoras sociales en las colonias muestra una visión muy avanzada para la epoca. No sólo practican técnicas modernas de pedagogía sino que su visión de la asistencia era muy adelantada. No se trataba solo de recaudar y distribuir ayuda infantil, sino que en muchos casos se fomentaba la autonomía de los recursos, montando talleres de costura o calzado para atender a las necesidades de la población.


El trabajo de Esther Farquhar muestra el perfil de las voluntarias que enviaba el AFSC a España y que se diferenciaba en cierta medida de los integrantes del FSC. El AFSC tenía interés en enviar a personas formadas con capacidades técnicas y organizativas más que evangelizadoras. 


Eran enfermeras, asistentes sociales o activistas con probada eficacia organizativa. Farquhar actuó en primer lugar como informadora de la situación tal como se ve en la abundante correspondencia con John Reich. Si inicialmente su trabajo principal fue proveer de leche a los niños, más tarde los intereses de Farquhar se fueron ampliando hacia otros campos como los comedores, el apoyo a las escuelas infantiles en hospitales, la provisión de ropa y calzado, y otros objetivos docentes relativos al bienestar infantil (juegos), así como la formación de las personas que atendían las colonias. Actuaba no tanto como misionera de un cuerpo religioso (los Amigos) sino como una profesional de la ayuda humanitaria.


Hay que destacar que a medida que la situación empeoraba para la República, el problema no era tanto la recaudación exterior de fondos como la llegada y distribución de los mismos, dadas las prioridades del transporte para el ejército y las restricciones de gasolina, por lo que la logística
se convirtió en uno de los principales obstáculos.


Finalmente Farquhar enfermó y fue obligada a volver a Estados Unidos. La importancia de esta mujer en la organización de la ayuda humanitaria del AFSC se refleja en las palabras de John Reich: “Estamos profundamente conmovidos por el éxito conseguido por su esfuerzo y sentimos
que usted representa el mejor espíritu que hemos conocido en el Comité”.


Otra mujer, Regina Lago, maestra y pedagoga, tuvo una especial participación en la producción y difusión de los dibujos. Se involucró en la organización de las colonias y recopiló numerosos dibujos realizados por los niños y las niñas, siguiendo los dictados del Ministerio de Instrucción
Pública. Lago promovería en París una gran exposición de los dibujos infantiles y ya en el exilio en México escribiría lo que es probablemente el primer ensayo sobre el efecto de la guerra civil en los niños a través de la expresión gráfica: “La guerra a través de los dibujos infantiles” (1940).

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