Las muestras de los dibujos

Al parecer la primera exposición de dibujos infantiles se inauguró el 15 de mayo de 1937. Según un despacho de la Oficina de Información Española, 3.000 de estos dibujos se exhibieron en Valencia en una exposición organizada por el Ministerio de Instrucción Pública. Posteriormente, se seleccionaron 118 para exhibirlos en Inglaterra y Estados Unidos al objeto de recaudar fondos para la ayuda a los niños en España.

Algunas semanas antes, el Comité de Organización para la Cultura Popular en la provincia de Valencia había pedido a los maestros de educación primaria que sus alumnos hicieran dibujos sobre la guerra. La idea básica de esta campaña fue “la convicción de que sería de gran valor para la causa que todos defendemos y, al mismo tiempo, de interés documental y psicológico para conocer el reflejo de los horribles eventos... en la personalidad moral del niño. Se enviaron al comité más de 3.000 dibujos y luego se exhibieron mezclando diferentes temas y formatos y sin observar ningún criterio especial en su organización.” (Roith, 2009).

 

Muestra dibujo

 

Iniciativas parecidas se produjeron de forma generalizada. Es el caso del canadiense Alexander Albert McLeod (1902 -1970), metalúrgico, político y abogado de derechos humanos en Ontario. Ayudó a fundar el Comité Canadiense de Ayuda a la Democracia Española, convirtiéndose en su primer presidente, y viajó a España dando conferencias, reuniéndose con funcionarios y haciendo visitas a las colonias de niños ya establecidas por la República. Durante estas visitas recogió  docenas de dibujos hechos por niños refugiados. De regreso a Canadá los dibujos sirvieron para difundir la causa republicana, convirtiéndose en un pilar de las convocatorias del Comité Canadiense de Ayuda a la Democracia Española.

Campañas similares de recogida de dibujos se organizaron por todas partes. A principios de 1938, el International Red Support recopiló dibujos de niños de la guerra en escuelas catalanas. Regina Lago, por su parte, recogió cerca de 1.900 dibujos de los que se seleccionarían algo más de 600 de niños y niñas entre 6 y 14 años de escuelas y colonias de Barcelona y Girona. Una selección de los dibujos fue presentada en la Exposición Internacional del Museo Pedagógico Nacional de París en marzo de 1939 con el apoyo de Bataillón, profesor de la Sorbona; Elise Flayol, secretaria del Grupo Francés de la Nueva Educación Francesa; Pablo Picasso, artista; y Henry Wallon, presidente de la Oficina Internacional para la Infancia.

Iniciativas parecidas se produjeron de forma generalizada. Es el caso del canadiense Alexander Albert McLeod (1902 -1970), metalúrgico, político y abogado de derechos humanos en Ontario. Ayudó a fundar el Comité Canadiense de Ayuda a la Democracia Española, convirtiéndose en su primer presidente, y viajó a España dando conferencias, reuniéndose con funcionarios y haciendo visitas a las colonias de niños ya establecidas por la República. Durante estas visitas recogió docenas de dibujos hechos por niños refugiados. De regreso a Canadá los dibujos sirvieron para difundir la causa republicana, convirtiéndose en un pilar de las convocatorias del Comité Canadiense de Ayuda a la Democracia Española.

 

Muestra dibujo

 

Otro de los recopiladores de dibujos infantiles fue Alfred Brauner, conocido en España como el Doctor Fred, que llegó a España en 1937 gracias a la acreditación del periódico L’Oeuvre y realizó una gira por el país acompañado del fotógrafo Turai12, con el que elaboraría el álbum “Los niños
españoles y las Brigadas Internacionales”. También, a instancias de Luigi Longo, supervisó como pedagogo los albergues de niños evacuados gestionados por el Comisariado de las Brigadas Internacionales. Con la retirada de los brigadistas el matrimonio Brauner regresó a Francia llevando consigo muchos dibujos y redacciones de los niños refugiados.

Posteriormente Brauner editaría un libro con las fotografías de los dibujos infantiles de varias guerras incluida la española: “J’ai dessiné la guerre. Le dessin de l’enfant dans la guerre“ (Yo dibujé la guerra. El dibujo infantil en la guerra), donde narra los avatares de los clichés de los dibujos infantiles que sacó de España. A finales de agosto de 1939 Alfred fue movilizado y su mujer, Françoise, escondió los clichés en diversos lugares. Veinticinco años después del final de la guerra, en un edificio cuya demolición estaba planeada, el propietario descubrió un envoltorio con los clichés de imprenta:

“Los habíamos preparado en 1939, con vistas a imprimir un folleto con los dibujos de España. El zinc estaba completamente oxidado. El jefe del taller de impresión del Centro para adolescentes con discapacidades mentales que dirigíamos entonces, Monsieur Combe, logró limpiar las planchas y las manchas de óxido restantes se camuflaron durante la impresión offset con un velo de color. Por lo tanto, fueron adolescentes mentalmente deficientes los que imprimieron el libro de dibujos de sus pequeños compañeros de España.”

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