Fuente de Cibeles

Fuente, Estanque, Lámina de agua

La fuente de Cibeles fue diseñada en 1777 por el Maestro Mayor de la Villa y de sus Fuentes y Viajes de Agua, el arquitecto madrileño –de Ciempozuelos– Ventura Rodríguez Tizón (1717–1785), por encargo del Consejo de Castilla, y dentro del programa iconográfico del nuevo Salón del Prado que había ideado hacia 1776, tras hacerse cargo el año anterior de ejecutar la reforma del histórico paseo planteada en 1768 por el capitán de ingenieros pacense –de Llerena– José de Hermosilla Sandoval (h. 1715–1776), que ya había establecido su nueva disposición circoagonal –al modo de un hipódromo clásico– inspirada en la romana piazza Navona, que presenta un trazado similar punteado por tres fuentes: una central concebida como un hito vertical–la famosa Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini– y dos más bajas en los extremos –llamadas del Moro y de Neptuno–.
Para Madrid, Rodríguez adoptó un programa basado en los cuatro elementos, dedicando la fuente central a Apolo, que –como dios del Sol que cursa los cielos– podía personificar simultáneamente el Aire y el Fuego, sustituyendo al más habitual Vulcano; mientras que las de los extremos se consagraron al dios marino Neptuno en representación del Agua, y a la diosa frigia de la Naturaleza Cibeles –identificada con la romana Gea y las griegas Rea y Demeter–, simbolizando la Tierra.
Una vez ajustado el diseño, encargó al escultor Miguel Ximénez la elaboración de dos modelos en madera con detalles en cera, y el 16 de septiembre de 1780 dio al maestro cantero Domingo Pérez las instrucciones pertinentes para la extracción de la piedra necesaria para la ejecución de la obra: mármol de la localidad toledana de Montesclaros para la figura de la diosa, el carro con los leones, y las “yerbas” del “terrazo” imitando un escollo rocoso en que éste se asienta, que sería de piedra caliza del pueblo serrano de Redueña al igual que el pilón circundante; aunque finalmente éste se hizo en granito –y circular en vez de tetralobulado, como se pensó originalmente–, mientras que el “terrazo” se realizó en el mismo mármol que la escultura. El inmenso bloque de 1.138 arrobas necesario para la figura principal fue transportado por Pedro de la Paliza con un coste de 101.676 reales, y tardó 92 días en llegar a la capital; corriendo su labra a cargo de tres escultores: el abulense –de San Vicente de Arévalo- Francisco Gutiérrez Arribas (1727–1782), que esculpió la figura de la diosa y las ruedas del carro; el francés Roberto Michel Reimond (1720–1786), que se encargó de los dos leones –para los que hizo unos modelos reducidos en cera y lacre que se conservan en el Museo Casa de la Moneda– así como del “terrazo” antedicho; y el citado Miguel Ximénez, que cobró 8.400 reales por labrar las cenefas decorativas del carro siguiendo los modelos a escala natural que había hecho previamente.
La fuente debió quedar terminada e instalada en su ubicación original –rodeada por un semicírcuo arbolado en un recorte angular de la llamada Huerta de Juan Fernández, al comienzo del paseo de Recoletos– ya a finales de 1781, aunque la franja de pedernal de 10 pies de ancho en torno al pilón –presupuestada en 7.072 reales y 17 maravedís– y los marmolillos circundantes no se instalaron hasta finales de 1782. En un principio, Ventura Rodríguez previó colocar en la parte delantera una figura infantil sobre una jarra de la que brotaba un surtidor de agua potable para uso público alimentado por el nuevo viaje de agua de Atocha, aunque no llegó a realizarse, por lo que la fuente sólo sirvió como abrevadero hasta que el 18 de julio de 1791 el nuevo Maestro Mayor de Madrid, el arquitecto madrileño Juan de Villanueva (1739–1811), propuso disponer a ambos costados sendos pedestales rocosos –que realizó el cantero Domingo Pérez– con las figuras en mármol de Montesclaros de los emblemas heráldicos de la villa: un dragón y un oso que arrojaran agua por unos caños de bronce insertos en sus bocas; destinándose el primero para uso público y el segundo para que llenasen sus barriles los 50 aguadores que se acabarían asignando a la fuente. Para labrarlos se ofrecieron el escultor lucense –de San Pedro de Sesterey– José Rodríguez Díaz “Sócrates” (h. 1746–1817), que presupuestó las dos figuras diseñadas por Villanueva en 8.000 reales, y el murciano Alfonso Giraldo Bergaz (1744–1812), que tasó el dragón en 7.000 reales y el oso en 6.000 reales, y que –a pesar del mayor coste– recibió el encargo por ser más diestro, terminando en diciembre de 1794 ambas figuras, que pueden verse instaladas en un cuadro de José María Avrial fechado en 1836 y en un dibujo de David Roberts grabado por Adolphe Ronargue hacia 1837. Por desgracia, en 1841 robaron el caño de bronce del oso, rompiéndole la mandíbula, por lo que tuvo que ser reparado con un coste de 1.800 reales, aunque unos años después fue sustituido por la bomba hidráulica que aparece en una foto de Charles Clifford fechada hacia 1860, y que se retiró –junto con el dragón– en 1862, cuando se prohibió el uso público de la fuente; pasando el oso al Parque del Retiro y el dragón a un almacén municipal y luego al patio de la Casa de Cisneros, antes de ser trasladados ambos al Museo de los Orígenes (Casa de San Isidro), en cuyo patio están expuestos.
Poco a poco, al elevarse las rasantes de su entorno por la renovación de la edificación circundante, la fuente se fue quedando semienterrada, aunque el defecto se disimuló sustituyendo el enlosado perimetral con sus marmolillos por un jardín ataludado protegido por una sencilla verja, por lo que en 1891, al reordenar la zona, el arquitecto municipal Director de Vías Públicas, el madrileño José López Sallaberry (1858–1927), propuso desplazarla al centro de la nueva plaza elíptica –llamada primero de Madrid, luego de Castelar, y hoy de Cibeles- que iba a crearse en el cruce del Paseo del Prado con la calle de Alcalá, y variar su orientación, pues la diosa se dirigiría ahora hacia la Puerta del Sol en vez de a Neptuno. La polémica desatada –pues la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se oponía a la reforma– retrasó el comienzo de los trabajos hasta 1894, cuando se valoró el coste del traslado en 56.000 ptas, incluidas las 15.000 ptas presupuestadas para la realización del grupo de dos niños en mármol de Carrara –con la correspondiente ampliación del “terrazo” de apoyo-, propuesto por el propio Sallaberry para embellecer la desnuda parte trasera del carro, que en su nueva posición quedaría orientada hacia la Puerta de Alcalá, y que fue encargado en diciembre de 1894 –tras el pertinente concurso anónimo de bocetos– a los escultores Miguel Ángel Trilles (1866–1936) –que labró el niño que agarra el ánfora– y Antonio Parera Saurina –que ejecutó el que levanta una caracola–, finalizando las obras en septiembre de 1895, aunque la inauguración oficial había tenido lugar ya el 15 de mayo. La fuente se instaló sobreelevada a 3 m de altura sobre su ubicación original, en una plataforma con cuatro peldaños en el centro de una isleta circular con su acera, realzándose el conjunto escultórico con un zócalo de rocalla que servía de jardinera para plantas acuáticas y trepadoras –que terminarían cubriendo casi por completo el basamento rocoso–, y flanqueándolo con dos grupos de surtidores, formados por un chorro central más elevado rodeado de otros menores parabólicos, también con base de rocalla; instalándose poco después la artística verja protectora de forja y fundición prevista por Sallaberry, que enlazaba ocho de los marmolillos originales retirados en 1862 y ahora repuestos. En 1931, durante la proclamación de la Segunda República el 14 de abril, la diosa perdió la mano derecha y las llaves que sostiene en la izquierda, por lo que tuvo que ser reparada; y en 1936, al poco de comenzar la Guerra Civil, sufrió desperfectos en un brazo y la nariz, y el león izquierdo perdió el hocico –arrancado por la metralla de una bomba de aviación– y sufrió daños en la pata delantera izquierda y en la cola, por lo que en junio de 1937 se revistió el grupo escultórico con un búnker de ladrillo y sacos terreros ejecutado bajo las ordenes de Teodoro Anasagasti Algán (1880–1938), como Arquitecto Jefe de la Oficina Técnica del Servicio de Socorro de Bombardeos.
Finalizada la contienda, y ante el creciente incremento del tráfico rodado que la hacía inaccesible, se decidió retirar la verja circundante –que junto con la de Neptuno, aunque sin los marmolillos, se reaprovechó para cercar las instalaciones de la Policía Municipal cerca del Puente de los Franceses, donde todavía puede verse–, cubriendo la escalinata con un talud ajardinado, al tiempo que se intentaba realzar su presencia incrementando los juegos de agua con un anillo de nebulizadores en torno a la estatua y otro de surtidores parabólicos que brotaban desde el borde interior del pilón, dotados de iluminación nocturna.
Pero la reforma definitiva que vemos actualmente fue realizada en 1968 –siendo alcalde el conde de Mayalde– por el arquitecto Jefe del Departamento de Parques y Jardines y Estética Urbana, Manuel Herrero Palacios, que eliminó las rocallas decimonónicas y elevó la fuente sobre un escalón estriado en el que se derramaba el agua que rebosaba en cascada desde el antiguo pilón, para verterse en uno nuevo instalado a la altura de la calzada, sustituyendo al mismo tiempo por un potente chorro el venero que se derramaba del jarrón trasero y los débiles surtidores laterales por dos géiseres que brotaban entre borbotones de espuma. En 1980 se realizó una completa restauración, aprovechándose la ocasión para realizar el vaciado para una réplica en bronce que se envió a México –donde fue inaugurada el 5 de septiembre de 1980 por el presidente José López Portillo en presencia del entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván– como reconocimiento de la comunidad española residente en aquella ciudad, y a cambio del monumento a Miguel Hidalgo del Parque del Oeste, que había sido donado por la capital azteca el año anterior.
A mediados de los años ochenta del pasado siglo surgió la costumbre de celebrar en la plaza las victorias del club de fútbol Real Madrid, subiéndose los aficionados a la estatua, ocasionando la pérdida de la mano derecha en 1994, que tuvo que ser repuesta, limitándose desde entonces el acceso; aunque en 2002 volvió a perderla como resulta de un acto vandálico, siendo sustituida por una copia ejecutada por el escultor José Luis Parés Parra con mármol de la cantera original donado por el pueblo de Montesclaros.
El arquitecto Ventura Rodríguez es uno de los grandes maestros del barroco clasicista en España; se formó trabajando como delineante para Sachetti en las obras del Palacio Real, y dejó muchas de sus mejores obras en Madrid, donde redecoró la iglesia del Monasterio de la Encarnación, construyó la de San Marcos, terminó el palacio de Liria, y dejo inacabado el de Altamira; siendo autor además de diversas fuentes: todas las del Prado –incluidas las de la Alcachofa y las Cuatro Fuentes–, la de los Galápagos en la calle Hortaleza –hoy muy alterada–, y la de las Conchas en el Campo del Moro, que trazó originalmente para el palacio de Boadilla del Monte.
Francisco Gutiérrez, pensionado en Roma y Escultor de Cámara de Carlos III, labró los sepulcros diseñados por Francisco Sabatini para Fernando VI y Bárbara de Braganza en las Salesas Reales; así como el escudo con la Fama, los niños y los trofeos que adornan la Puerta de Alcalá.
Roberto Michel fue Escultor de Cámara de Fernando VI y Carlos III, y ocupó diversos cargos académicos, siendo autor –entre muchas otras obras– de las cabezas de leones y las cartelas con guirnaldas y cornucopias de la Puerta de Alcalá, de la Virgen del Carmen que adorna la hornacina central de la actual iglesia de San José, junto al arranque de la Gran Vía, y de la figura de la Caridad de la basílica pontificia de San Miguel; mientras que Miguel Ximénez colaboró en la serie de esculturas de los Reyes del Palacio Real, y labró el jarrón y las tortugas que decoraban originalmente la Fuente de los Galápagos de la calle de Hortaleza, antes citada.
José López Sallaberry diseñó con el también arquitecto Francisco Andrés Octavio el proyecto de apertura de la Gran Vía, y es autor en Madrid –entre otras muchas obras– del edificio de ABC–Blanco y Negro de la calle de Serrano, del palacete Adcoch en el paseo de la Castellana, del proyecto definitivo de la sede del Casino de la calle de Alcalá y de la casa Ruiz de Velasco en la calle Mayor.
Miguel Ángel Trilles fue hijo del también escultor José Trilles, y aunque en 1892 participó sin éxito en el concurso para el frontón de la Biblioteca Nacional –ganado por Agustín Querol–, al año siguiente obtuvo una Medalla de Oro en la Exposición Universal de Chicago, en 1900 otra de Plata en la de París, y en 1901 una Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional con el yeso de “El gigante Anteo conduciendo a Dante y Virgilio a los infiernos”, contando en Madrid con otras obras destacadas como el grupo de “El Progreso” en el monumento a Alfonso XII del parque del Retiro, o el monumento a Bravo Murillo en la esquina de la calle homónima con la de José Abascal.
El barcelonés Antonio Parera fue miembro de la Real Academia de San Fernando, y dejó diversas obras escultóricas repartidas por España, como el monumento al Sitio de Gerona en esa ciudad , o el dedicado al marqués de Comillas en Cádiz.
El arquitecto Manuel Herrero Palacios realizó en Madrid actuaciones tan relevantes como la reforma del Paseo del Prado de 1952, o las trazas de los jardines de la Hispanidad o del Descubrimiento, así como de los del Cuartel de la Montaña; contando en su haber con numerosas fuentes, como la de los Delfines de la plaza de la República Argentina, la cascada y las fuentes Océanas de la plaza de Colón, o el estanque de Isabel la Católica en el paseo de la Castellana.

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Datos de localización y contacto

Fuente de Cibeles
Dirección
Pza  Cibeles,  MADRID 
Madrid
España
Barrio / Distrito
JERÓNIMOS / RETIRO
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40.41933077691551 , -3.693093437185058
Fuente, Estanque, Lámina de agua
VasosTres vasos: Uno bajo enterrado, con bordillo recto de granito, ligeramente elevado sobre el arriate perimetral, de 32,4 m de diámetro.
Uno intermedio con borde redondeado en dos curvas: una que frena el agua y otra que la hace caer en cascada, de piezas de granito talladas en su curva inferior, como goterones de cascada, de 24 m de diámetro.
Uno alto con perfil de cántaro, que arroja el agua, desde el nivel del basamento del grupo escultórico hasta el vaso intermedio. Es el pilón original, está construido en granito y tiene 21 m de diámetro.
SurtidoresDos surtidores principales de penacho vertical de entre 7 y 10 m de altura, con surtidores de borbotón bajo en su arranque.
Un surtidor delantero (del mascarón), que lanza un chorro en arco hacia delante.
Un surtidor trasero (cántaro de los niños), que lanza un chorro más bajo que el anterior, hacia atrás.
Configuración pedestalIndisociable de las figuras.
ConfiguraciónCarro triunfal de la diosa Cibeles, arrastrado por dos leones.
Componentes artísticosToda la fuente y sus dos tazas altas, está dotada de iluminación subacuática, mediante 271 proyectores repartidos en las tres plataformas, 100 de los cuales son de 100 W y están protegidos con piezas de metacrilato antivandálico, y el anillo de la taza intermedia con rejillas de acero inoxidable. En torno al pilón bajo se desarrolla un arriate anular de 1 m de anchura, rematado con bordillo de granito y plantado con flores de temporada y 10 lauro-cerasus tallados en piña.
  • AA.VV: Catálogo de la exposición "Madrid restaura" (1979-1981). Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 1981
  • ECIJA, María Ana y GARCÍA, Reyes: Catálogo de la exposición "Postales antiguas de Madrid". Madrid: La Librería, 1999
  • AA.VV: Catálogo de la Exposición: Album. Madrid: Museo Municipal de Madrid, 1989
  • GEA ORTIGAS, María Isabel: Diccionario enciclopédico de Madrid. Madrid: La Librería, 2002
  • SORA Y PINEDA, Antonio de: Estatuas ecuestres en Madrid. Madrid: Artes Gráficas Municipales, 1970
  • MARTÍNEZ CARBAJO, Agustín: Fuentes de Madrid. Madrid: Avapiés, 1994
  • RINCÓN LAZCANO, José: Historia de los monumentos de la Villa de Madrid. Madrid: Imprenta Municipal, 1909
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  • MONTOLIU CAMPS, Pedro: Madrid. Villa y Corte. Madrid: Silex, 1997
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  • Plaza de Castelar. España artística y monumental. Madrid, nº 98, 0,
  • PROYECTO DE OBRAS DE RESTAURACIÓN Y LIMPIEZA DE LA FUENTE DE CIBELES: INSTITUTO DE CONSERVACIÓN Y RESTUARACIÓN DE OBRAS DE ARTE: Hay 16 planos de detalles de actuación, 4.089.538 Pts, 01/05/1980, Copia,
  • PROYECTO PARA LA REALIZACIÓN DE LAS OBRAS DE LIMPIEZA EN LA FUENTE DE LAS CIBELES: Limpieza, 1.080.987 Pts, INVENTARIO 940 LEGAJO 344, Artes Gran vía -planta-, Sección de Patrimonio Histórico-Artístico, J. Fernández Molina, S.A., Ayuntamiento de Madrid, 1.080.986,54 Pts, 01/12/1981, Artes Gran vía -planta-,
Descripción formal

Fuente situada en la rotonda central de la plaza de Cibeles, compuesta por un pilón circular enterrado al nivel de la calzada y rodeado por una banda ajardinada, sobre el que se derrama el agua de una taza similar pero de menor diámetro y con el borde estriado, que recibe a su vez la cascada que rebosa del pilón granítico original de la fuente que descansa sobre ella. En el centro se levanta un conjunto escultórico labrado íntegramente en mármol de Montesclaros, que representa un escollo rocoso con algunas plantas y animales –como una serpiente y una rana–, sobre el que reposa el carro triunfal de la diosa Cibeles, arrastrado por dos leones, que según la mitología son dos jóvenes metamorfoseados: Hipómenes y Atalanta. Atalanta era una atlética cazadora que sólo se entregaría al hombre que la venciese en una carrera. Hipómenes aceptó el reto, pero se alió con la diosa del amor Afrodita, que le entregó tres manzanas de oro que él arrojó sucesivanente mientras corría para retrasar a Atalanta, que se entretuvo en recogerlas y perdió el desafío; pero como Hipómenes olvidase agradecer su ayuda a la diosa, ésta se vengó incitándolos a amarse ante el altar de Cibeles, que se encolerizó al descubrirlos y los convirtió en los leones que unció a su carro.
La diosa está sentada con los pies cruzados en un trono neoclásico de diseño arqueologizante –adornado con guirnaldas, y una cabeza de carnero en referencia a Zeus, hijo de Cibeles–, calzada con sandalias abiertas, vestida con túnica, envuelta en un amplio manto y tocada con corona doblemente almenada; y se recuesta indolente sobre el costado izquierdo, sosteniendo un cetro con la mano derecha que reposa en su regazo, mientras levanta las llaves de la ciudad con la opuesta, que ha sacado .por encima del respaldo. El carro presenta cuatro ruedas ricamente decoradas –las traseras de mayor tamaño–, que sostienen una plataforma sobre la que se asienta una rica peana con el trono antes descrito, y de la que cuelga un faldón perimetral decorado con piñas en bajorrelieve en recuerdo de Atis, el pastor amado por Cibeles al que la diosa convirtió en pino. En la parte delantera superior del carro, una grotesca máscara emplumada flanqueada por dos volutas en “S”, arroja por la boca un surtidor en abanico sobre los leones que tiran de aquél, y que presentan una postura muy similar con la pata izquierda levantada, aunque mirando en distinta dirección: el derecho hacia su derecha, y el izquierdo hacia la izquierda; figurándose bajo su vientre sendas matas que contribuyen a sostener el mármol.
Tras el carro puede verse otro grupo escultórico de fecha posterior realizado en mármol de Carrara, que exigió prolongar el escollo de soporte, trasladando el fingido tocón de un pino talado que asomaba en la parte inferior trasera, en referencia al pinar del monte Ida consagrado a Cibeles con el que Eneas construyó sus naves para abandonar la asolada Troya. Sobre él pueden verse dos niños desnudos, si exceptuamos un flotante manto sobre sus hombros, y las hojas de parra que cubren sus partes –que no figuraban en el boceto original–. El de la izquierda se arrodilla sujetando un ánfora tumbada –que en el proyecto era una jarra con pico y asa en voluta– de la que mana un segundo surtidor, mientras que el de la derecha está de pie con las piernas abiertas y estira los brazos sobre el primero sosteniendo una caracola. Por último, a ambos lados de la escultura se levantan dos surtidores exentos de 7 m de altura rodeados en su base de pequeños borbotones.

Dimensiones

5,5 x 4,7 x 12,5 m.

Materiales

Pétreo (mármol de Montesclaros).

Propiedad

Municipal.

Ficha en formato PDF

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