Restauración del Museo de Escultura al Aire libre
La Dirección General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano ha realizado un proceso de restauración de trece de las diecisiete piezas que componen el Museo de Escultura al Aire Libre del Paseo de la Castellana. El contrato, adjudicado por un importe próximo a 70.000 euros, ha permitido acometer estos trabajos, que comenzaron en el verano de 2025 y finalizaron en febrero de 2026, con un plazo de ejecución de ocho meses.
Inaugurado oficialmente en 1979, este museo está situado bajo el paso elevado que conecta las calles de Juan Bravo y Eduardo Dato, en el Paseo de la Castellana. Se trata de un espacio singular del patrimonio municipal que reúne 17 esculturas de destacados artistas de la vanguardia española del siglo XX.
En esta ocasión se han intervenido en las siguientes 13 esculturas: Plaza-Escultura (Gustavo Torner), Mediterránea (Martín Chirino), Estructura permutacional (Francisco Sobrino), Estructura hiperpoliédrica del espaci (Rafael Leoz), Un món per a infants (Andreu Alfaro), Estela de Venus (Amadeo Gabino), Al otro lado del muro (José María Subirachs), Proalí (Marcel Martí), Proyecto para un monumento IV B (Pablo Palazuelo), Volumen-relieve-arquitectura (Gerardo Rueda), Toros ibéricos (Alberto Sánchez), La Petite Faucille (Julio González) y Unidades Yunta (Pablo Serrano).
El resto de las piezas —Tríptico de Manuel Rivera, Móvil de Eusebio Sempere, y Mère Ubu de Joan Miró— ya habían sido restauradas en campañas anteriores. Por su parte, la obra Lugar de Encuentros III de Eduardo Chillida, más conocida como La sirena varada, fue objeto de una intervención específica con motivo del centenario del artista en 2024.
La intervención ha consistido en la realización de diferentes actuaciones en cada una de las esculturas, adaptadas a su material de construcción, consistentes en análisis previos de materiales, acabados y depósitos; limpieza con diferentes sistemas adecuados a cada elemento; rejuntados y reintegraciones de morteros y reparaciones puntuales de materiales dañados, recuperando así la imagen de todos los elementos que componen el Museo de Escultura al Aire Libre.
El resultado de los trabajos realizados se recoge en una memoria final de la intervención que contempla las actuaciones ejecutadas en cada una de las esculturas de manera individualizada, adecuadas a los procesos de alteración y respetuosas con la integridad material y estética de cada obra.
El Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana ocupa 4.200 metros cuadrados distribuidos en tres niveles escalonados y carece de cerramiento, lo que ha permitido que sus piezas puedan ser contempladas libremente desde su apertura. Esta característica ha hecho especialmente necesaria su conservación periódica, tanto para garantizar su integridad como para preservar su visibilidad como parte del paisaje cultural de Madrid.