El perro callejero
Instalado en el Zoo de la Casa de Campo, esta sugestiva escultura conmemora al perro como un animal casi mítico, vinculado históricamente, como animal doméstico por excelencia, a la vida del hombre y de las sociedades humanas; en este caso, se trataría además de la representación del perro callejero por parte del artista tudense Juan Oliveira, el mejor animalista que hasta su muerte, sucedida en 2002, existía en Europa, según Xosé Luis Méndez Ferrín, y autor de la famosa fuente de los caballos de Vigo.
De alguna manera, sirve como contrapunto del grupo escultórico de Félix Rodríguez de la Fuente, también presente en el Zoo como el amigo de los animales, en tanto que el perro sería el mejor amigo del hombre. Inaugurada en 1980, su estatua se vincula al Zoo desde su libre y desenfadada presencia, donde se combina por igual el apasionamiento y el sentido reflexivo del escultor, en el escenario natural de una breve pradera.
Autores
OLIVEIRA VIEITEZ, Juan José (Escultor)
Fecha
1980
Datos de localización y contacto
- Dirección
- COMPLEJO ZOOLOGICO DE LA CASA CAMPO, 0 MADRID
- Madrid
- España
Estatua
| Configuración pedestal | El singular pedestal sería la base constituida por una roca natural no reelaborada y exenta de tratamiento, posada con naturalidad sobre la verde pradera en que se asienta sustentando la estatua del animal. Material: Pétreo (granito). Dimensiones: 0,50 x 1,00 x 1,20 m. |
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Descripción formal
Conjunto escultórico compuesto por un perro de bronce semierguido sobre una roca granítica natural de color rosado y sin pulir, apoyada en el tapiz verde de una pradera limitada en su irregular perímetro por caminos o viales del Zoo. La singular conjunción juega con dualidades sugerentes que acentúan la expresividad del grupo: la roca de granito en brutoy el bronce elaborado, con un tratamiento rugoso y estriado de las texturas superficiales en simulación eficaz del pelaje del can, que, sin caer en el hiperrealismo, resulta de una gran veracidad; el estatismo de la roca y la ambigua condición entre dinámica y sedente del perro, que descansa sobre sus dos patas traseras y sobre una de las delanteras, pero que mantiene la cabeza erguida y la pata derecha levantada, en actitud atenta y amistosa hacia un posible interlocutor humano no visible, que puede ser el propio visitante; la escultura rocosa natural evocadora de la naturaleza más abrupta y dura y la escultura en bronce surgida de la actividad creativa de su autor, etc. Sobre uno de los lomos del perro figura finalmente la inscripción en caracteres inciso:s Oliveira / 1.980, en referencia al autor y la fecha.
Dimensiones
1,00 x 0,45 x 0,80 m.
Materiales
Metálico (bronce).
Propiedad
Municipal.